No sé cuantas horas pasaron desde que decidí irme a dormir, tras mil vueltas llegué a la conclusión de que sería una de esas noches largas en que la cama parece un rompecabezas y por más que adoptes cualquier posición no terminas de encajar en ella. ¿Pero que me impedía conciliar el sueño? Aún sin tener una vaga idea sabía que algo faltaba y que mi subconsciente no estaba dispuesto a seguir callándolo. Fue entonces que hice una lista rápida de cosas en mi vida, y todas las cosas importantes estaban en ella; familia, amigos, trabajo, salud, mascotas… y fue ahí cuando caí en cuenta de que era lo que faltaba en mi lista y entendí que la palabra que mi mente quería formar era “relación”. Lo que no logro comprender es el por qué de su necesidad, aún cuando parece que lo tenemos todo siempre hay algo que nos impide disfrutar la plenitud, entonces ¿es realmente necesidad ó sólo nunca estamos conformes con lo que tenemos? Parece que siempre hay una pieza suelta que nos hace ver el panorama completo y acabado, y si ya está terminado, ¿no hay más por ver? Eso me hace pensar que quizá la mente nos ayuda inconformándose por cualquier detalle para que siempre tengamos un motivo por el cual luchar o vivir. A lo largo de nuestras vidas siempre soñamos con tener muchas cosas, algunas ideas se conservan y otras se transforman, pero creo que en mi caso hay una que siempre se ha mantenido constante y aún cuando presumía de haberlo vivido todo, las relaciones raramente se viven de igual manera. Y si hoy me siento agradecido por todo lo que se me ha otorgado ¿Por qué sin un nombre no puedo asumir la felicidad absoluta? No sé si nacemos con el instinto de formar pareja, lo que sí sé es que desde pequeños nos venden la idea tan maravillosamente que la creemos y la seguimos cual fiel doctrina; si no tienes pareja no entras en el arca, solteros de un lado y casados del otro, el príncipe que llega a rescatarte de un antro de mala muerte, después de todo ¿quién no quiere vivir por siempre féliz? Me cuento entre los ingenuos que vamos por la vida en la espera de alguien que por fin llene nuestras expectativas, cumpla nuestros sueños ó, en algunos casos, de rienda suelta al más bajo de nuestros instintos, pero ¿Por qué basar nuestra felicidad en la aparición de un ser que tal vez no exista? Está a punto de amanecer y ya mis ojos se quieren cerrar, no puedo decir que toda esta charla me llevó a alguna conclusión pero al menos espero que estas pocas horas de sueño que me queden me lleven a un lugar donde un ser me saque de lo complicado y me lleve al punto de una buena relación, lo que al menos me hará sonreír y para mi ya es el indicio de que el mañana será mejor.
La Pieza Faltante
17 septiembre 2009No sé cuantas horas pasaron desde que decidí irme a dormir, tras mil vueltas llegué a la conclusión de que sería una de esas noches largas en que la cama parece un rompecabezas y por más que adoptes cualquier posición no terminas de encajar en ella. ¿Pero que me impedía conciliar el sueño? Aún sin tener una vaga idea sabía que algo faltaba y que mi subconsciente no estaba dispuesto a seguir callándolo. Fue entonces que hice una lista rápida de cosas en mi vida, y todas las cosas importantes estaban en ella; familia, amigos, trabajo, salud, mascotas… y fue ahí cuando caí en cuenta de que era lo que faltaba en mi lista y entendí que la palabra que mi mente quería formar era “relación”. Lo que no logro comprender es el por qué de su necesidad, aún cuando parece que lo tenemos todo siempre hay algo que nos impide disfrutar la plenitud, entonces ¿es realmente necesidad ó sólo nunca estamos conformes con lo que tenemos? Parece que siempre hay una pieza suelta que nos hace ver el panorama completo y acabado, y si ya está terminado, ¿no hay más por ver? Eso me hace pensar que quizá la mente nos ayuda inconformándose por cualquier detalle para que siempre tengamos un motivo por el cual luchar o vivir. A lo largo de nuestras vidas siempre soñamos con tener muchas cosas, algunas ideas se conservan y otras se transforman, pero creo que en mi caso hay una que siempre se ha mantenido constante y aún cuando presumía de haberlo vivido todo, las relaciones raramente se viven de igual manera. Y si hoy me siento agradecido por todo lo que se me ha otorgado ¿Por qué sin un nombre no puedo asumir la felicidad absoluta? No sé si nacemos con el instinto de formar pareja, lo que sí sé es que desde pequeños nos venden la idea tan maravillosamente que la creemos y la seguimos cual fiel doctrina; si no tienes pareja no entras en el arca, solteros de un lado y casados del otro, el príncipe que llega a rescatarte de un antro de mala muerte, después de todo ¿quién no quiere vivir por siempre féliz? Me cuento entre los ingenuos que vamos por la vida en la espera de alguien que por fin llene nuestras expectativas, cumpla nuestros sueños ó, en algunos casos, de rienda suelta al más bajo de nuestros instintos, pero ¿Por qué basar nuestra felicidad en la aparición de un ser que tal vez no exista? Está a punto de amanecer y ya mis ojos se quieren cerrar, no puedo decir que toda esta charla me llevó a alguna conclusión pero al menos espero que estas pocas horas de sueño que me queden me lleven a un lugar donde un ser me saque de lo complicado y me lleve al punto de una buena relación, lo que al menos me hará sonreír y para mi ya es el indicio de que el mañana será mejor.
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Etiquetas: Amor, Inspiración, Sexo, Traumas
Las Fatales: Catwoman
09 septiembre 2009
Creada por Bob Kane en 1940, Selina Kyle ha pasado de ser una ladrona a ser toda una sex symbol a través del tiempo, capaz de levantar las más bajas pasiones e inspirar a los más originales disfraces. Su nombre deriva de la deidad lunar Selene aunque hace mayor alusión a la rima con “Felina”.
Ésta sexy gato fue originalmente creada para ser rival de Batman, pero su popularidad ha sido tal que ha traspasado las etiquetas de héroe y villano, siguiendo su propio código moral. Mejor clasificada como antihéroe, Selina Kyle ha sido uno de los mayores intereses amorosos del caballero de la noche, sino es que su amor definitivo.
Gatúbela, como la conocemos en Latinoamérica, ha trascendido las páginas de comics y ha sido un carácter recurrente en las diversas encarnaciones del murciélago en caricaturas tales como Batman: La serie Animada y la Justice League.
Para deleite de los caballeros de diversas generaciones, hemos podido apreciarla en la pantalla chica, siendo la primera nada menos que Julie Newmar, allá en la década de los 60’s, quién logró darle vida a la villana “purrrrfectamente”.
El cine no podía quedarse atrás trayéndonos en 1992 para Batman Returns, y a quien yo considero la mejor encarnación hasta ahora, a Michelle Pfeiffer, en definitivo una Gatúbela más sexy y mortal, portando un traje de cuero y su distintivo látigo de nueve colas –“I’m Catwoman hear me roarrr” =^^=.
En el 2004, la feline fatale protagonizó su propia película, protagonizada por otra de las bellas de Hollywood, Halle Berry, no puedo decir que el papel le quedará grande, pero si diré que barrieron con todo un icono del mundo de los comics, desde darle súper poderes hasta ridiculizar su sexy caminado en el catwalk final.
Existen rumores de una nueva encarnación de Catwoman para la futura emisión de Batman, esperemos que a quien le toque portar el manto lo haga con la sensualidad y el honor que nuestra felina merece, no cualquiera sabe mover un látigo :P .
Publicado por MaRiuS a las 16:39 2 comentarios
Etiquetas: Catwoman, Las Fatales, Mujeres
Erase una vez... el amor.
03 septiembre 2009Alguien me comentó que lo que escribo es porque me aferro a lo que alguna vez sentí. Si bien reconozco que desde hace algunos años no he vuelto a sentir con la intensidad que se siente a los 18, o con la pasión que se vive a los 22, es cierto que siempre tenemos sentimientos y vivencias que luchan por salir a flote. Esta mañana quise darle un giro a mis ideas y en lugar de plasmar sobre lo que ya viví quise escribir sobre lo que ahora estoy o tal vez en lo que quisiera estar; ese tema universal en el cual todos queremos creer aunque a veces no nos guste o nos cueste asimilar. Sí, hablo del amor.
El amor… ¿Qué puedo decir de él que no se haya dicho ya? Acaso es cierto que es un tema tan hablado que ya no presenta ninguna novedad o es sólo mi mente que se niega a formular una sola idea a su favor e incluso ha invitado a mi conciencia para que haga lo mismo con las ideas en contra. Después de unas horas de reflexión, creo que necesito un café, pienso si el amor es algo que no pasa de moda ¿por qué el romanticismo se ha vuelto obsoleto? Si algunos todavía mantenemos esperanza de que llegue un príncipe blanco, azul, verde o cualquier color que esté de moda, ¿por qué a la primera muestra de interés hacia nosotros salimos corriendo? Es acaso que estamos tan inmersos en esta ciudad tan cínica que dudamos de la autenticidad del detalle o ya con tantas partidas de madre al corazón nos estamos volviendo incapaces de sentir.
En cuanto a cuestiones de amor se habla, aún si creemos que lo hemos vivido todo antes de los 30, nadie resulta experto y nadie sale ileso de ese choque, muchas veces nuestro afán por no sufrir hace que nos mantengamos distantes, o miopes, a su presencia. ¿Sufrir? Sé que nadie quiere sufrir, pero ¿Cuál es el punto de usar una armadura si ésta a la vez mantiene lejos el amar? Yo preferiría sangrar mil veces a dejar de querer y es que aún no concibo la vida sin un motor que nos aliente a ser.
En un antro o en un café ya sea en miércoles o un sábado como cualquier otro, se reúnen varios amigos a intercambiar ideas, chismes, novedades de sexo y claro, siempre habrá alguno que mantenga la ilusión de conocer a alguien, alguien que si bien puede no significar lo que el amor puede ser, te haga sentir como lo sentiste a los 18, y a volver a experimentar lo que viviste a los 22. Mientras la esperanza continúe es signo de que el amor nunca se marchó. Entonces te pregunto si el amor no se perdió ¿Por qué no podemos encontrarlo?
Publicado por MaRiuS a las 19:14 5 comentarios
Cuando el Viento sopla de Nuevo
Publicado por MaRiuS a las 19:02 1 comentarios
Etiquetas: Pensamientos, Psykhe, Traumas